Cuando el rostro pierde su expresión: Parálisis facial periférica

La parálisis facial periférica, o comúnmente llamada Parálisis de Bell, es una patología muy frecuente en la sociedad actual. Las causas de su aparición pueden ser diversas, así como la población a la que afecta.

 

Hasta hace unos años no se conocía la importancia del logopeda en este tipo de patología: logopedas especialistas en motricidad orofacial o terapia miofuncional. Con el trabajo adecuado de la musculatura facial no sólo se devuelve el movimiento natural, sino que se recupera el tono adecuado evitando otras alteraciones que pueden dar aparición por desequilibrio muscular (disfunción temporomandibular, alteraciones de masticación, hiperfunción del lado sano, dolor orofacial, alteraciones de la deglución, insuficiencia válvula nasal, etc.)

 

 

 

QUÉ ES

 

Cuando hablamos de parálisis facial hacemos referencia a la debilidad o parálisis de la musculatura inervada por el nervio facial (VII Par Craneal) debida a lesiones en cualquier lugar de su recorrido, desde el núcleo de origen hasta las estructuras que inerva.

 


Existen dos tipos de parálisis facial: central y periférica.
 

La parálisis facial periférica también es conocida como parálisis de Bell o idiopática y es causada por la afección aguda del nervio facial a nivel periférico. Aparece de una forma unilateral y brusca, y las causas que la producen son difíciles de determinar en la mayoría de casos. Su evolución es benigna, recuperándose completamente en el 80% de los casos y siendo durante los seis primeros meses el periodo de máxima capacidad rehabilitadora.

 

 

 

 

 

 

 

 

SINTOMATOLOGÍA

 

Entre los síntomas más frecuentes podemos encontrar:


1. Asimetría facial.

2. Debilidad muscular facial unilateral

3. Desaparición de pliegues/arrugas.
4. Párpado superior, inferior, mejillas y comisura labial caídas.
5. Incremento de la sensibilidad a los cambios de temperatura.
6. Mayor secreción de saliva (imposibilidad de sellado labial) y lágrima (falta cierre palpebral).

7. Falta de cierre palpebral y reflejo de parpadeo.
8. Voz nasalizada.
9. Alteración en la deglución (disfagia orofaríngea).
10. Derrame de alimento y restos orales durante alimentación.
11. Hiperacusia (hiper-sensibilidad a sonidos cotidianos).
12. Insuficiencia ventilatoria nasal (colapso válvula nasal por colapso alar).
13. Alteración del gusto.

 

 

 

 

CÓMO INFLUYE

 

Cada persona es diferente, pero sí es verdad que supone un cambio importante en la vida diaria tanto a nivel físico como psicológico.

 

Cuando la musculatura de la cara pierde su movilidad, funciones tan básicas como respirar, masticar, tragar o pestañear pueden resultar tareas muy complejas e incluso perjudiciales para otros aspectos de nuestra salud.


Una parte significativa de las personas que han sufrido una parálisis facial periférica padecen en las primeras fases disfagia orofaríngea (falta de seguridad o eficacia en la función deglutoria), dando lugar a la posibilidad de la entrada de parte del alimento a las vías aéreas pudiendo provocar neumonías aspirativas. En estos casos  es importante la adaptación de la dieta por parte de un logopeda especializado, buscando el volumen y consistencia adecuados  del alimento; así como estrategias posturales que pueden facilitar y asegurar la correcta deglución del paciente.

Además de las alteraciones en las funciones y en la calidad del vida del paciente, el cambio en la expresión facial suele ser el que a nivel psicológico más afecte.

 

 

 

 

 

QUÉ DEBO HACER


En primer lugar se debe acudir al hospital más cercano y/o al especialista encargado de atender este tipo de patologías, el otorrinolaringólogo. Éste hará un diagnóstico certero a través de una  evaluación física y pruebas electrofisiológicas que determinarán el grado de afectación.

 

La primera etapa rehabilitadora es la vía farmacológica, e inmediatamente después se debe acudir a un logopeda especializado en Terapia Miofuncional. Ha sido probado científicamente que cuanto antes se inicie este tipo de tratamiento,  mayor y más rápida será su mejoría, siendo durante los seis primeros meses el periodo crítico para ser intervenido.

 

 

 

 

"A menudo acuden a consulta casos que no conocían este tipo de tratamientos y, en los que en su gran mayoría, conseguimos recuperar el 100% de su movilidad, tono muscular, simetría y expresión facial. La rehabilitación de la parálisis facial periférica consiste en devolver a la musculatura su función natural. Cada día son más los especialistas médicos que confían en la Terapia Miofuncional ya que el uso en exclusivo de fármacos no recupera al paciente en su totalidad, debiendo de acudir en algunos casos a técnicas quirúrgicas".


"Gracias a la colaboración y comunicación entre los profesionales que intervenimos estos casos, cada día se avanza en el diagnóstico y rehabilitación de esta patología, logrando mejores resultados en menor tiempo. Es necesario continuar en esta línea de trabajo".

 

 

 

 

 

 

 

Sara Ena Bernad

 

Directora y logopeda Centro Saraena

Especialista en Terapia Miofuncional

Col. 30/464

 


  

 

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