Todos hemos oído hablar de inteligencia a lo largo de nuestra vida e incluso hemos utilizado el término con soltura en cualquier conversación. Estamos familiarizados con el concepto de cociente intelectual (CI) como una medida de la inteligencia general de las personas. Además, de forma bastante frecuente, consideramos la inteligencia académica (obtención de buenas notas, titulaciones, y otros méritos académicos), como un factor determinante a la hora de saber cómo es una persona de inteligente. Sin embargo, también son numerosas las ocasiones en que nos encontramos personas que obtienen bajas calificaciones académicas y, a pesar de ello, son capaces de mostrar un gran talento en otras áreas de su vida. Así como podemos conocer a otras personas que poseen un currículum brillante y, por otra parte, tienen dificultades para relacionarse con los demás, o para poner en práctica sus conocimientos teóricos en un ámbito práctico.

 

Por tanto, ¿de qué estamos hablando cuando utilizamos el concepto de inteligencia?, ¿existe una única forma de medir nuestra capacidad intelectual? En definitiva: cuando hablamos de inteligencia, ¿a qué estamos haciendo referencia en realidad?

 

 

Desde una perspectiva clásica, la inteligencia ha sido considerada hasta hace relativamente pocos años, un constructo único y uniforme, describiéndose una única inteligencia general en las personas que, además, podía ser medida y cuantificada a través de pruebas psicométricas, y que podía verse reflejada en los resultados académicos de cada persona. Sin embargo, es en el año 1983 cuando el psicólogo estadounidense Howard Gardner, plantea una visión alternativa a este concepto tradicional de inteligencia, en su Teoría de las Inteligencias Múltiples.

 

 

 

“Nos dijo, por primera vez, que no éramos iguales y que resultaba muy sospechoso medir a todo el mundo por su cociente intelectual”

(Eduard Punset sobre su primer encuentro con Howard Gardner.)

 

 

Howard Gardner (1943) es psicólogo, investigador, profesor de la Cátedra de Cognición y Educación en la Universidad de Harvard, y se le conoce a nivel internacional por sus importantes investigaciones en torno a las capacidades cognitivas del ser humano. Además, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales en el año 2011 en reconocimiento a su trabajo en el ámbito de la educación, su solidez académica, su compromiso social y ético, y sus esenciales aportaciones para la mejora del sistema educativo.  

 

Según la visión de Gardner, la inteligencia no es algo concreto que se pueda ver o cuantificar, sino que se trata de potenciales que pueden activarse o no en función de la cultura, los valores, los recursos disponibles, y las decisiones tomadas por cada persona. Más allá del paradigma que establece una inteligencia única, la Teoría de las Inteligencias Múltiples plantea una nueva visión del concepto de inteligencia como resultado no sólo de la evolución, sino de una gran variedad de factores cognitivos, neuronales, sociales o ambientales. Según esta teoría, todas las personas poseemos diferentes tipos de inteligencias, aunque tengamos unas más desarrolladas o potenciadas que otras, en función de las condiciones, experiencias y factores que rodean e influyen sobre cada persona. De hecho, alguien puede ser muy malo con las matemáticas y tener un increíble talento artístico, o tener una gran habilidad para relacionarse socialmente y no poseer buenas condiciones para el desarrollo del talento musical.

 

Teniendo en cuenta las ideas de Gardner, nos encontramos con una visión mucho más amplia de la inteligencia, que incluye múltiples factores y que coloca en el mismo nivel de importancia habilidades procedentes de diversas áreas (resolución de problemas, habilidades lingüísticas, lógica, creatividad, matemáticas, resolución de problemas, competencias artísticas, habilidades sociales, emocionales, etc.)

 

El autor plantea una clasificación de ocho tipos de inteligencia:

 

 

 

 

 

 

1. Inteligencia Intrapersonal.

Hace referencia a nuestros pensamientos y sentimientos, así como como a la propia reflexión y conocimiento que una persona tiene de sí misma. Se trata de un concepto de inteligencia diferente, que no se relaciona directamente con poseer unas capacidades académicas determinadas, sino con la autoinstrospección, tener una imagen positiva de uno mismo, capacidad de autodisciplina, comprensión, y amor propio.
 

2. Inteligencia Interpersonal.

Incluye nuestra habilidad para formar y mantener relaciones, y asumir varios roles dentro del grupo. Nos permite comprender y comunicarnos con los demás, teniendo en cuenta su motivación, habilidades y emociones. Es una capacidad muy concreta, a la que algunas personas saben sacar un gran partido, sabiendo cómo percibir e interpretar el estado de ánimo de los demás, y respondiendo con éxito a esas circunstancias. Tener este tipo de inteligencia desarrollada se traduce en una gran capacidad para trabajar con grupos de personas, dotes de liderazgo y habilidades comunicativas.

 

3. Inteligencia Lingüístico Verbal.

Se refiere a nuestra capacidad para manejar y estructurar los significados y las funciones de las palabras y del lenguaje, ya que el uso del mismo para comunicarnos y expresarnos, nos hace diferenciarnos de los animales. La inteligencia lingüístico-verbal nos permite recordar, analizar, resolver problemas, planificar y crear. Los escolares que tienen más desarrollada este tipo de inteligencia son buenos creando historias, haciendo trabalenguas o rimas, y poseen facilidad para el aprendizaje de idiomas.

 

4. Inteligencia Lógico Matemática.

Sería nuestra capacidad para construir soluciones, resolver problemas eficazmente, realizar deducciones y fundamentarlas con argumentaciones sólidas. Las personas dotadas con este tipo de inteligencia, son muy rápidas en la resolución de problemas, identificación de modelos, cálculos, establecimiento de hipótesis, y uso del razonamiento tanto deductivo como inductivo. 

 

5. Inteligencia Visual-Espacial.

Incluye la habilidad para utilizar sistemas simbólicos y efectuar transformaciones de las percepciones iniciales que se tengan. Las personas que poseen este tipo de inteligencia suelen tener buena capacidad de organización espacial, orientación, imaginación, y resolución eficaz de problemas espaciales.

 

6. Inteligencia Musical.

Consiste en la habilidad para apreciar, transformar y expresar formas musicales, así como para ser sensible al ritmo, el tono y el timbre.

 

7. Inteligencia Cinestésica.

Las personas que poseen este tipo de inteligencia confían en los procesos táctiles y cinestésicos para adquirir la información, experimentando lo que aprenden para comprender y retener la información. Su desarrollo es necesario para realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, precisión, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio.

 

8. Inteligencia Naturalista.

Sería la capacidad que muestran algunos individuos para entender el mundo natural, utilizando habilidades de observación, planteamiento y comprobación de hipótesis. Las personas que tienen desarrollada este tipo de inteligencia son capaces de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas a través del uso de habilidades de observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento del entorno.

 

 

 

Aunque la Teoría de las Inteligencias Múltiples surgió hace treinta y cuatro años, sólo recientemente se ha empezado a tener en cuenta para establecer mejorías en el ámbito de la educación, llevándose a cabo la introducción de metodologías novedosas que comienzan a tener en cuenta la existencia de diversos tipos de inteligencia en los alumnos.

 

Sin embargo, a pesar de la indudable importancia que representa esta teoría en cuanto a una visión novedosa y mucho más amplia de las capacidades cognitivas del ser humano, no ha carecido de críticas. Por ejemplo, algunos se preguntan si los diferentes tipos de inteligencia que describe Gardner son igual de importantes, y otros autores han descrito su definición de inteligencia como demasiado genérica.

 

 

 

No obstante, y a pesar de los puntos de discrepancia, es innegable que la Teoría de las Inteligencias Múltiples ha supuesto una nueva perspectiva de gran interés y valor para el ámbito educativo. El objetivo de esta teoría aplicada a la educación supondría una enseñanza cada vez más personalizada, adaptada a las habilidades potenciales de cada persona y permitiendo desarrollar sus capacidades al máximo, llevándola a evolucionar de una forma completa y multidimensional.

 

 

 

 

 

 

 

 

Marifé Sánchez Lucas

Psicóloga Centro Saraena
Col. 02906

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